El pie izquierdo, sin duda de mala suerte
Por Luis Francisco Mendoza Guillen
Era un día cualquiera como todos, eran cerca de las 7 de la mañana me disponía a levantarme para darme un buen baño desayunar y salir con mis cuates a andar en bicicleta.
Era uno de esos días de vacaciones en los cuales quieres comerte el mundo a grandes mordidas porque sabes que en cuanto termine esa época vacacional tendrás que regresar a la escuela y todo ese tiempo que ocupas para divertirte se traducirá a maestros, libros, tareas etc. Todas las responsabilidades de un estudiante.
Entonces ya cerca de las 9 de la mañana después de un rico desayuno preparado por mi madre y un buen regaderazo salí de mi casa dispuesto a divertirme como siempre aprovechar cada minuto con mis cuates y como bien lo decía mi padre andar de “vago”.
Sinceramente desde que puse un pie fuera de mi casa presentí que tal vez seria un día muy largo pero nunca imagine que fuera tan desagradable, simplemente pensaba que seria un día muy entretenido y ya.
Luego de esperar algunos minutos a que todos nos reuniéramos en el parque mas cercano, nos dimos a la tarea de a donde seria ese día el paseo, otros largos minutos pasaron para que nos lográramos poner de acuerdo a donde iríamos pero al fin lo decidimos, iríamos a la casa de una niña, de la niña mas popular de la escuela, la que a todos les gustaba pero a nadie pelaba y con esa ansia y pensando que tal vez por que nos viera llegar en nuestras súper bicicletas se tomaría el tiempo de atendernos por lo menos fuera de su casa.
Empezamos a pedalear todos juntos, buscando un mismo objetivo, cruzamos calles avenidas; pasamos sobre charcos, y otras dificultades que el camino nos iba poniendo. Tal vez con esa inconciencia de adolescente, en la cual simplemente no encontramos peligros y solo buscamos la diversión, pero al fin y al cabo adolescencia sin medir el peligro.
Después de un largo trayecto los cinco elementos del pelotón llegamos a la esquina de la calle, de nuestro objetivo; al llegar nos encontramos con una gran sorpresa, la chica mas popular de la escuela con la que muchos de nosotros soñábamos estaba a fuera de su casa, con una ligera esperanza pedaleamos hasta la puerta y entonces…desilusión alguien con una auto ultimo modelo se nos había adelantado y platicaba la chica con el chavo mas popular de la escuela. Sin hacer mayor esfuerzo o comentario mis cuatro amigos y yo nos retiramos con una gran desilusión pero aun con esa alegría y las ganas de divertirnos.
Tomamos el mismo camino para regresar a nuestro punto de reunión. Al regresar y faltando solo unas 4 cuadras para llegar a nuestro destino un auto de modelo bastante antiguo nos impacto por detrás a mi y a otros dos de mis amigos que nos habíamos quedado rezagados. Yo perdí la inercia del tiempo cerca de 20 a 30 segundos simplemente sentí el impacto y segundos después me vi en el suelo con un fuerte dolor en las piernas y con mis amigos a un lado igual de adoloridos que yo. Entonces levante la cabeza y mire a mis otros dos amigos ilesos que se acercaban a nosotros para auxiliarnos. El culpable huyo, nadie apunto las placas, milagrosamente nosotros solo teníamos lesiones poco graves y muchos raspones. Algunas personas se acercaron para ayudarnos. Las consecuencias uno de mis amigos con fractura de clavícula, mi otro cuate con una fractura en uno de sus codos y yo con un pequeño esguince de 3º grado en el tobillo izquierdo.
Simplemente una experiencia irrepetible, incomparable, muy emocionante y llena de contrastes emocionales que dejaron huella en nuestra vida.

















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