Una historia que contar...
Todo era oscuro, frío, sin felicidad, sin sonrisas. Nada parecía tener sentido, nada importaba, solo sabía que estaba allí porque simplemente había nacido, no tenía el poder de elegir nada, ni siquiera eso.
Vivir por vivir. Había crecido en un ambiente tan seco que ni si quiera tenía interés por conocer más gente. Solo se encerraba en su mundo, en su soledad.
La infancia, sin duda una etapa muy bella, una etapa en que todo niño es feliz, pero este no era el caso, al contrario todo era tristeza y preocupaciones, incluso desde mucho antes de estar en el vientre de su madre. Todas las noches se la pasaba pensando en su padre, cuando no llegaba a casa por andar tomando en las calles.
Se avecinaba una nueva etapa, se mudaron de esa casa, solo ella y su madre. Había problemas, la primera noche se quedaron al descubierto, sin techo, sin paredes, sin nada, solo arbustos alrededor, el aire frío y la luna en el cielo.
Pasando el tiempo, la familia se reunió de nuevo, ahora todo seguía igual, pleitos y más tristezas. La etapa de la secundaria ¿cómo olvidarla? Conoció a una persona que le regaló momentos de felicidad y por azares del destino vivía junto a su casa.
Solo así fue feliz, todos los días la pasaban juntos, era divertido y más aún cuando los padres de ambos no estaban en casa. El parecía quererla en verdad y se lo demostró muchas veces, dejaba a su familia, sus labores, la escuela... todo, solo por estar con ella, solo por estar juntos.
Al entrar a la prepa conoció más gente, personas que realmente valían la pena. Recibía visitas y flores enviadas por el joven que decía amarla y que por alguna u otra razón ella sentía lo mismo. Tres años de estar juntos, tres años de haber compartido alegrías, tres años en los cuales habían tomado una decisión pero al mismo tiempo una gran estupidez. Pero cruel destino, alguien más pareció, una pequeña personita que necesitaba de atención y cuidado pero no era de ella sino fruto de él y otra mujer.
Nuevamente en soledad, pero estaba feliz de no haber cometido una tontería, por otro lado desecha por sentirse traicionada.
Pasó el tiempo y sanó heridas, por fin se sentía feliz y satisfecha con lo que tenía, con sus amigos y su familia que a pesar de no ser perfecta ya la había aceptado. Un día recibió una visita inesperada, era aquel joven, más bien el niño en el cuerpo de un hombre, rogando una oportunidad más, una oportunidad para tener a la persona que "más quería", ella. Pero aquella joven no era tonta, lo rechazó pero... ¿de qué sirve que digas no si esa persona no te escucha?.
Cierto día entre tantas actividades, ella comenzaba a olvidarse de todo y por azares del destino conoció a otra persona que nunca imaginaba, llegaría a ser lo que es ahora para ella. Pero por alguna extraña razón las cosas pasan por algo.
No podía querer a nadie, estaba muy lastimada, pero aquella persona insistió y tanto que acabo por aceptar. Poco a poco se fue ganando su cariño, su entrega, más aún de cuando tenía por novio a aquél tipo que no se le puede llamar hombre.
Era un cariño diferente, mucho más grande y profundo, y todo estaba bien ahora ya tenía felicidad y alegría, se sentía completa, dichosa, satisfecha. De pronto todo esto cambiaría por dolor y tristeza nuevamente, regresaría aquel tipo que en un momento dio felicidad y ahora solo vendría a dar dolor y angustia.
Como olvidar aquél domingo, esa mañana había despertado muy alegre, sus padres saldrían por la tarde pero primero asistirían a misa juntos, después de eso volvió sola a casa, había visto ya a la persona que era dueña de su ser. Entró a casa, vio un poco de televisión y salió al patio, nunca se imaginó lo que pasaría. El estaba ahí, pero ella no se había dado cuenta. Al entrar sintió algo... ¿miedo?... sí, miedo. Un pedazo de tela blanco le cubrió la boca y la nariz, la empujó contra la pared sin quitarle la mano de la cara, su rodilla aplastaba el estómago de ella y aunque quiso safarse no pudo. No pudo hacer nada, no grito, no se movió, pues todo se nublaba en sus ojos que despedían lagrimas de dolor y angustia, no podía creer lo que estaba ocurriendo. Entre sueños escuchaba y sentía todo lo que él hacía.
Después de que la vio sin fuerzas, la arrastró hasta entro de su casa, ahí mientras ella, casi sin aliento decía "no quiero", "déjame", él le arrancaba la ropa, nuevamente le cubrió la boca mientras la suya recorría su cuerpo, sujetó sus brazos tan fuerte que lo que resultó fueron varios moretones.
Por dentro ella sentía asco, odio porque en aquél momento le destrozaban la vida. La empezó a morder mientras ella decía cosas que aún la lastimaban más, socas que en un momento creyó que eran verdad. Así, la besaba y mordía cada vez más abajo, la tomó a la fuerza y una vez de haber cometido aquella infamia se levantó dijo unas cuantas habladurías y se fue como si nada como un animal, como un miserable que no vale nada. Ella perdió el conocimiento, y cuando despertó trató de levantarse, las lágrimas corrían por su rostro, por su cuerpo, estaba adolorida, sangrando demasiado, se sintió asustada, deshecha, la habían lastimado.
Se levantó, casi sin fuerzas, se dio un baño pues se sentía sucia, sin valor, salió, se vistió y juró no decir nada por miedo a sus padres pues ¿qué pensarían de ella? Pasó el tiempo y cambió su forma de ser, tenía que fingir ante sus padres y ante la persona que amaba.
Se guardó eso por más de cinco meses pero un día decidió sacarlo, no quería causar daño alguno ni que pensara mal de ella a quien ahora había entregado su corazón.
Pero ahora lo sabe y le duele tanto como a ella y me contó su historia para que por medio de ella le dijera que no hay otra persona más importante en el mundo. Ella solo quiere que esta mujer que es dueña de su corazón sepa que aunque no le dice muy seguido lo que siente, es por miedo, no quiere ser lastimada nuevamente, no quiere quedarse sola y si algún día decidió dejarla fue porque quiere lo mejor para ella, quiere su felicidad y tal vez a su lado no la tendrá. Está llena de dolor, orgullo, rencor, miedo y así lastima a los demás. Fue por eso y no porque la dejara de amar.
Porque lo que siente por ella es mucho más fuerte que cualquier otra cosa. Es su vida, su complemento, tanto que sería capaz de dejar todo, su familia, sus padres, su estudio, su ambiente, todo por compartir lo que le resta de vida para estar junto a la persona que vale más que todo en el mundo y lo sé porque la conozco porque sé que aunque la vida la ha tratado duro puede salir adelante, porque sé que aunque la sociedad vea mal esta relación a ella no le importa, se enamoró de una mujer... si, pero no hay que juzgar antes de conocer la historia de las personas, más bien respetar. Por eso también te digo querida amiga si lo que te ocurrió marco tu vida, no te des por vencida, tienes a muchas personas que te quieren a tu lado, gracias por intentar ser feliz... te quiero, cuentas con mi apoyo y me conoces tan bien como yo te conozco a ti y tengo la seguridad de que pronto encontrarás lo que buscas de la forma que sea y con la persona que tu quieras sin importar la opinión de los demás... te quiere y te aprecia... Tu mejor amiga.
Vivir por vivir. Había crecido en un ambiente tan seco que ni si quiera tenía interés por conocer más gente. Solo se encerraba en su mundo, en su soledad.
La infancia, sin duda una etapa muy bella, una etapa en que todo niño es feliz, pero este no era el caso, al contrario todo era tristeza y preocupaciones, incluso desde mucho antes de estar en el vientre de su madre. Todas las noches se la pasaba pensando en su padre, cuando no llegaba a casa por andar tomando en las calles.
Se avecinaba una nueva etapa, se mudaron de esa casa, solo ella y su madre. Había problemas, la primera noche se quedaron al descubierto, sin techo, sin paredes, sin nada, solo arbustos alrededor, el aire frío y la luna en el cielo.
Pasando el tiempo, la familia se reunió de nuevo, ahora todo seguía igual, pleitos y más tristezas. La etapa de la secundaria ¿cómo olvidarla? Conoció a una persona que le regaló momentos de felicidad y por azares del destino vivía junto a su casa.
Solo así fue feliz, todos los días la pasaban juntos, era divertido y más aún cuando los padres de ambos no estaban en casa. El parecía quererla en verdad y se lo demostró muchas veces, dejaba a su familia, sus labores, la escuela... todo, solo por estar con ella, solo por estar juntos.
Al entrar a la prepa conoció más gente, personas que realmente valían la pena. Recibía visitas y flores enviadas por el joven que decía amarla y que por alguna u otra razón ella sentía lo mismo. Tres años de estar juntos, tres años de haber compartido alegrías, tres años en los cuales habían tomado una decisión pero al mismo tiempo una gran estupidez. Pero cruel destino, alguien más pareció, una pequeña personita que necesitaba de atención y cuidado pero no era de ella sino fruto de él y otra mujer.
Nuevamente en soledad, pero estaba feliz de no haber cometido una tontería, por otro lado desecha por sentirse traicionada.
Pasó el tiempo y sanó heridas, por fin se sentía feliz y satisfecha con lo que tenía, con sus amigos y su familia que a pesar de no ser perfecta ya la había aceptado. Un día recibió una visita inesperada, era aquel joven, más bien el niño en el cuerpo de un hombre, rogando una oportunidad más, una oportunidad para tener a la persona que "más quería", ella. Pero aquella joven no era tonta, lo rechazó pero... ¿de qué sirve que digas no si esa persona no te escucha?.
Cierto día entre tantas actividades, ella comenzaba a olvidarse de todo y por azares del destino conoció a otra persona que nunca imaginaba, llegaría a ser lo que es ahora para ella. Pero por alguna extraña razón las cosas pasan por algo.
No podía querer a nadie, estaba muy lastimada, pero aquella persona insistió y tanto que acabo por aceptar. Poco a poco se fue ganando su cariño, su entrega, más aún de cuando tenía por novio a aquél tipo que no se le puede llamar hombre.
Era un cariño diferente, mucho más grande y profundo, y todo estaba bien ahora ya tenía felicidad y alegría, se sentía completa, dichosa, satisfecha. De pronto todo esto cambiaría por dolor y tristeza nuevamente, regresaría aquel tipo que en un momento dio felicidad y ahora solo vendría a dar dolor y angustia.
Como olvidar aquél domingo, esa mañana había despertado muy alegre, sus padres saldrían por la tarde pero primero asistirían a misa juntos, después de eso volvió sola a casa, había visto ya a la persona que era dueña de su ser. Entró a casa, vio un poco de televisión y salió al patio, nunca se imaginó lo que pasaría. El estaba ahí, pero ella no se había dado cuenta. Al entrar sintió algo... ¿miedo?... sí, miedo. Un pedazo de tela blanco le cubrió la boca y la nariz, la empujó contra la pared sin quitarle la mano de la cara, su rodilla aplastaba el estómago de ella y aunque quiso safarse no pudo. No pudo hacer nada, no grito, no se movió, pues todo se nublaba en sus ojos que despedían lagrimas de dolor y angustia, no podía creer lo que estaba ocurriendo. Entre sueños escuchaba y sentía todo lo que él hacía.
Después de que la vio sin fuerzas, la arrastró hasta entro de su casa, ahí mientras ella, casi sin aliento decía "no quiero", "déjame", él le arrancaba la ropa, nuevamente le cubrió la boca mientras la suya recorría su cuerpo, sujetó sus brazos tan fuerte que lo que resultó fueron varios moretones.
Por dentro ella sentía asco, odio porque en aquél momento le destrozaban la vida. La empezó a morder mientras ella decía cosas que aún la lastimaban más, socas que en un momento creyó que eran verdad. Así, la besaba y mordía cada vez más abajo, la tomó a la fuerza y una vez de haber cometido aquella infamia se levantó dijo unas cuantas habladurías y se fue como si nada como un animal, como un miserable que no vale nada. Ella perdió el conocimiento, y cuando despertó trató de levantarse, las lágrimas corrían por su rostro, por su cuerpo, estaba adolorida, sangrando demasiado, se sintió asustada, deshecha, la habían lastimado.
Se levantó, casi sin fuerzas, se dio un baño pues se sentía sucia, sin valor, salió, se vistió y juró no decir nada por miedo a sus padres pues ¿qué pensarían de ella? Pasó el tiempo y cambió su forma de ser, tenía que fingir ante sus padres y ante la persona que amaba.
Se guardó eso por más de cinco meses pero un día decidió sacarlo, no quería causar daño alguno ni que pensara mal de ella a quien ahora había entregado su corazón.
Pero ahora lo sabe y le duele tanto como a ella y me contó su historia para que por medio de ella le dijera que no hay otra persona más importante en el mundo. Ella solo quiere que esta mujer que es dueña de su corazón sepa que aunque no le dice muy seguido lo que siente, es por miedo, no quiere ser lastimada nuevamente, no quiere quedarse sola y si algún día decidió dejarla fue porque quiere lo mejor para ella, quiere su felicidad y tal vez a su lado no la tendrá. Está llena de dolor, orgullo, rencor, miedo y así lastima a los demás. Fue por eso y no porque la dejara de amar.
Porque lo que siente por ella es mucho más fuerte que cualquier otra cosa. Es su vida, su complemento, tanto que sería capaz de dejar todo, su familia, sus padres, su estudio, su ambiente, todo por compartir lo que le resta de vida para estar junto a la persona que vale más que todo en el mundo y lo sé porque la conozco porque sé que aunque la vida la ha tratado duro puede salir adelante, porque sé que aunque la sociedad vea mal esta relación a ella no le importa, se enamoró de una mujer... si, pero no hay que juzgar antes de conocer la historia de las personas, más bien respetar. Por eso también te digo querida amiga si lo que te ocurrió marco tu vida, no te des por vencida, tienes a muchas personas que te quieren a tu lado, gracias por intentar ser feliz... te quiero, cuentas con mi apoyo y me conoces tan bien como yo te conozco a ti y tengo la seguridad de que pronto encontrarás lo que buscas de la forma que sea y con la persona que tu quieras sin importar la opinión de los demás... te quiere y te aprecia... Tu mejor amiga.

















1 Comments:
Gracias por compartir parte de la Historia de tu vida, de la que ahora también, Yo, formo parte!!
Sé que me amas, Tú amor? es una Amor sin palabras... con solo una mirada, me dices "Estoy Enamorada"... Yo tE Amo TanTo mi Preciosa, cómo el mar más profundo!!
Gracias por hacerme parte de Ti...
Jet'adore !!!
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