HASHIS
Por Carlos Fco. Portilla Niño
Quizá jamás me hubiera imaginado estar a su lado, y es que nunca había tenido la oportunidad de tener algo parecido.
El día en que la vi, me encanto observar su pequeñísima forma tierna y débil que apenas si se podía mover. En ocasiones parecía verme también, pero no estoy seguro de ello, y provocaba sonidos raros, pero no muy a menudo.
Un cuate, mas bien un amigo; casi un hermano fue quien me la enseño y dijo al mismo tiempo de señalarla con su dedo índice muy firme que si quería convertirme en su nuevo dueño. No sabia que decir, no tenia idea de si mi madre aceptaría que la tuviera en casa, pero algo dentro de mi, como si mezclaras el nerviosismo que experimentas en un lugar extraño y desconocido con las mariposas que se sienten dentro del estomago cuando estas apunto de encontrarte con alguien muy querido o que esperabas con muchos ánimos, me impulsó a responder "si" casi sin pensarlo.
Todo esto ocurrió en un pueblo llamado Actopan cerca de Xalapa Veracruz; un pueblo no muy grande de clima caluroso que aun guarda esos paisajes solo existentes en este tipo de sitios con sus típicas calles con niños, jóvenes e incluso adultos andando en bicicleta, claro, con sus respectivos autos también, los puestos de antojitos en casi cada 2 cuadras que impregnan las calles del exquisito aroma de la masa entrando en el aceite hirviendo, y ese gran rió que pasa al lado del lugar con su particular fuerza, en algunas zonas mas y en otras menos, perfecto para nadar en una de las diferentes posas naturales que existen ahí o incluso solo admirarlo desde afuera divirtiéndose como solo cada quien sabe.
De regreso de este lugar tan bello, ya en el auto de mi amigo, traía dentro de una cajita de cartón el obsequio tan preciado que mi amigo me había otorgado. Todo el camino la fui observando, miraba su pequeña figura e imaginaba como seria cuando creciera cada vez mas y mas, y me emocionaba el darme cuenta de que estaría ahí presenciando cada momento de su vida.
Cuando llegue a mi casa no se encontraba nadie, y decidí recostarme en el sillón que se encuentra en la sala de mi casa con mi regalo apoyado en mi pecho. No tardó mucho para que mi hermana y mi mama hicieran su aparición por la puerta, cuando se dieron cuenta de lo que se encontraba sobre mi, las dos pusieron cara de felicidad, aunque mi madre bromeo un poco diciendo: -"¡¡que hace eso ahí!!", pero sonriendo al mismo tiempo.
En ese mismo momento decidimos ponernos a buscar donde podría dormir, comer e incluso juguetear, y es que una perrita de tan solo 1 mes de nacida debe tener un muy buen lugar donde pasar el resto de su vida.
No digo que ha sido fácil, pero si ha sido muy divertido, ahora tiene 2 meses, casi 3, y su tamaño ha aumentado bastante, apenas aprende a comer, jugar e incluso dormir en el patio, chilla cada vez que oye la puerta de la entrada y le encanta mordisquear todo lo que encuentra a su paso.
Tal vez solo sea una mascota, una perrita, pero en ocasiones las cosas que menos te imaginas, son de las que mas aprendes, y ahora pienso que quizá estuvo bien nunca antes haber experimentado esta sensación y que esta sea la primera vez que me pase algo así, es bueno darte cuenta que a pesar de la edad, aun hay muchísimas cosas que no conocemos o sentimos, y que la vida sigue teniendo sentido hasta para la mas anciana persona. Nunca dejaremos de ser alumnos de nuestra propia vida.
El día en que la vi, me encanto observar su pequeñísima forma tierna y débil que apenas si se podía mover. En ocasiones parecía verme también, pero no estoy seguro de ello, y provocaba sonidos raros, pero no muy a menudo.
Un cuate, mas bien un amigo; casi un hermano fue quien me la enseño y dijo al mismo tiempo de señalarla con su dedo índice muy firme que si quería convertirme en su nuevo dueño. No sabia que decir, no tenia idea de si mi madre aceptaría que la tuviera en casa, pero algo dentro de mi, como si mezclaras el nerviosismo que experimentas en un lugar extraño y desconocido con las mariposas que se sienten dentro del estomago cuando estas apunto de encontrarte con alguien muy querido o que esperabas con muchos ánimos, me impulsó a responder "si" casi sin pensarlo.
Todo esto ocurrió en un pueblo llamado Actopan cerca de Xalapa Veracruz; un pueblo no muy grande de clima caluroso que aun guarda esos paisajes solo existentes en este tipo de sitios con sus típicas calles con niños, jóvenes e incluso adultos andando en bicicleta, claro, con sus respectivos autos también, los puestos de antojitos en casi cada 2 cuadras que impregnan las calles del exquisito aroma de la masa entrando en el aceite hirviendo, y ese gran rió que pasa al lado del lugar con su particular fuerza, en algunas zonas mas y en otras menos, perfecto para nadar en una de las diferentes posas naturales que existen ahí o incluso solo admirarlo desde afuera divirtiéndose como solo cada quien sabe.
De regreso de este lugar tan bello, ya en el auto de mi amigo, traía dentro de una cajita de cartón el obsequio tan preciado que mi amigo me había otorgado. Todo el camino la fui observando, miraba su pequeña figura e imaginaba como seria cuando creciera cada vez mas y mas, y me emocionaba el darme cuenta de que estaría ahí presenciando cada momento de su vida.
Cuando llegue a mi casa no se encontraba nadie, y decidí recostarme en el sillón que se encuentra en la sala de mi casa con mi regalo apoyado en mi pecho. No tardó mucho para que mi hermana y mi mama hicieran su aparición por la puerta, cuando se dieron cuenta de lo que se encontraba sobre mi, las dos pusieron cara de felicidad, aunque mi madre bromeo un poco diciendo: -"¡¡que hace eso ahí!!", pero sonriendo al mismo tiempo.
En ese mismo momento decidimos ponernos a buscar donde podría dormir, comer e incluso juguetear, y es que una perrita de tan solo 1 mes de nacida debe tener un muy buen lugar donde pasar el resto de su vida.
No digo que ha sido fácil, pero si ha sido muy divertido, ahora tiene 2 meses, casi 3, y su tamaño ha aumentado bastante, apenas aprende a comer, jugar e incluso dormir en el patio, chilla cada vez que oye la puerta de la entrada y le encanta mordisquear todo lo que encuentra a su paso.
Tal vez solo sea una mascota, una perrita, pero en ocasiones las cosas que menos te imaginas, son de las que mas aprendes, y ahora pienso que quizá estuvo bien nunca antes haber experimentado esta sensación y que esta sea la primera vez que me pase algo así, es bueno darte cuenta que a pesar de la edad, aun hay muchísimas cosas que no conocemos o sentimos, y que la vida sigue teniendo sentido hasta para la mas anciana persona. Nunca dejaremos de ser alumnos de nuestra propia vida.

















2 Comments:
mOmiS!!
jaja no me dejas de impresionar de vdD!espero qe sigas asi ! y qe te vaya bien en tOdo , hOy y siemprE! tE quIerOte!
aT. мaғercιтa вonιтa
Este me gustó más Momis. Espero que la perrita sea negra para que entone con tu aspecto darketoso...
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