MÉXICO Y EL MUNDIAL
Por Pilar Fuentes Aburto
Algo inexplicable está sucediendo en estos últimos días, una nueva epidemia aqueja a toda la población mexicana, todo el Continente es más a todo el mundo.
Los síntomas son: gritos desesperados, nerviosismo, adrenalina a todo lo que da, emoción, sentimientos encontrados de felicidad y tristeza.
Sí, sin lugar a dudas, la "Fiebre del Mundial" y ¿Quién no se ha puesto a pensar en todos los efectos que ocasiona?
El mundial, un gran movimiento social, gente desesperada que grita con gran fuerza al apoyar a su equipo favorito. Pues bien, hablemos sobre nuestro equipo nacional, México, México ¿ Ra, ra, ra? ¡Vaya, vaya! toda la gente siguiendo a veintidós hombres que en su mente solo llevan el propósito de ganar "La Gran Copa del Mundo".
Pero, ¿ Qué ganamos nosotros si lo logran? Nada, absolutamente nada, bueno la satisfacción que nuestro equipo favorito se llevó el Primer lugar. Bien, seamos realistas, a veces México no llega ni a Octavos de Final. Todo mundo culpa al Técnico de la Selección, pero nunca se ponen a pensar que los jugadores son los que tienen que trabajar como lo que son: Un equipo.
Mientras tanto, sigamos soñando en que algún día México ganará, disfrutemos de los partidos que gane, de los puntos acumulados, de las fiestas, de toda aquella gente que te contagia de alegría.
Pero el Mundial es más que eso, tiene gran influencia en toda la sociedad a tal grado de que la gente deje su trabajo, sus quehaceres, estudio y obligaciones por seguir cada partido.
La gente, en la calle, ondeando la bandera de México y gritando: ¡chiquitibum a la bim bom ba!, comprando la playera de la selección y productos relacionados con este fenómeno mundialista.
De repente, vas caminando por la calle, enciendes la tele o la radio y lo primero que te encuentras es a Rafa Márquez promocionando un refresco de cola o un automóvil último modelo.
Que cosa más rara, todo México está conmocionado, más bien ilusionado.
Los jugadores para muchos en estos momentos son como ejemplos a seguir, ídolos, lo máximo pero cuando regresen con la derrota en sus manos ¡oh desilusión! ni modo la lucha se le hace mientras tanto ¡Vamos México! ya que.

















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