Cristhian Eduardo Villegas Rivas. quinto semestre
comunicación
La muerte, solo una palabra que refiere a muchas cosas pero que se concreta en un solo y sencillo punto, máxima o incluso un preludio “no ser mas” pero mientras los norteamericanos por su historia le tienen un miedo terrible, los mexicanos no le tenemos miedo alguno. Mientras otros la adoran los otros creemos comprenderla. No le tememos a ella más bien a los “vivos”. Por que, respondan ustedes, ¿a que le tendrían mas miedo; A un ser humano con una mirada llena de odio, o a un ser cuya mirada no tiene nada si no un vacío del cual vecinos y al cual vamos a regresar?
Nosotros los “existencialistas” creemos que el estar vivo es una vanalidad tan grande, como lo es ver un caballo con alas. Mi primo con tan solo 10 años murió repentinamente, solo como mi abuela con 70 años. La vida es la que te presenta con la muerte, desde que naces, estas condenado a morir, y la muerte por muy fría y obscura que sea, puede ser mejor que todo, no le tenemos miedo a la muerte si no al dolor que nos va a producir con su encanto profano e infeliz. Si no sería que al ser secuestrado sin tus ojos ni tus manos pues estarían vendadas, sintieras el sufrimiento cerca y no lo pudieras evitar. Y tu corazón se reventara entre tu pecho y espíritu, y tu felicidad se reventara, tu sudor se secada y tu espíritu fuera nada.
Y es que quien no ha sentido como si su corazón quisiera abandonar su cuerpo y se azotara muy recio contra su pecho. Como queriendo dejarte con tu dolor, pero cuando finalmente mueres todo termina y no es mas, la muerte también es una liberación, una felicidad, un sueño hecho realidad para alguien que decide que no debe ser mas. Al que sufre se le cura pero muere y es libre. Al preso se le libera pero sigue preso de la sociedad y los movimientos de esta. Mas cuando muere entonces realmente es libre.
Nadie llora en el, nadie sufre en el sello perdido de la juventud y el inmortal sueña con descansar pero la vida también es buena y en su día a los muertos se les recuerda así que retocemos de alegría, es mas rellenemos nuestras barrigas con tamales y dulces, por que dentro de poco o tal ves en mucho tiempo no seremos más y veremos la vida tan vacía como es. Y la muerte tan misteriosa y serena, riamos, cantemos y esperemos ser arrollados por un autobús, besemos a los amores de nuestra vida y que nuestro corazón brinque, por que algún día no brincara mas y no habrá sueños, miedos, ni placeres, solo un dolor terrible o mas bien nada. Para finalizar diré. Vivan y siéntanse vivos. No sean como nosotros quienes aun vivos ya estamos muertos.

















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