
Los medios sin restricción
Por: Claudia García Cortina
En la actualidad, los medios de comunicación en México no tienen control alguno, ya sea en cuanto a programación, contenidos, reglas que sancionen monopolios etc. Y nunca falta el discurso chafa de un Joaquín López Dóriga para lavarse las manos a nombre de toda la empresa Televisa, lo menciono por aquello de la ley de radio y televisión.
Efectivamente, coincido totalmente cuando alguien dice que en México el primer poder es la televisión. Pero, ¡que clase de televisión! Lamentablemente es la que modela la conciencia de los mexicanos, la que les dicta el camino a seguir, la que les muestra sus sueños, aspiraciones en la vida, y si no los tienes, ella te los crea. Aunque no sean tus convicciones tú caes, total que si todo el mundo se deja llevar, pues que más da.
Es un hecho que las últimas elecciones antes de ganarlas en las casillas, ya estaban ganadas entre toda esa guerra de spots.
Y es que es verdad, cada televisora tiene sus intereses, sobre todo las privadas. Pero si hay algo que parecieran tener en común sería mantener a los mexicanos idiotizados al frente del televisor. No ofrecer productos de calidad, ni que de alguna forma puedan adoptar conductas críticas hacia los medios. Como si la creación de estereotipos y modelos a seguir fuera lo más importante, así tratan al mexicano común, como un tonto o una marioneta que adondequiera que le jalen los hilos va. Ahora hasta parece normal hablar con alguien a quien considere que programas como la Academia son buenos.
El ciudadano normal no sabe y ni siquiera se da por enterado que está en todo su derecho de exigir al gobierno contenidos que realmente valgan la pena. Pero ¿cuándo va a ser el día en que lo haga? Por ahí hay una frase que me pareció interesante: “la clase gobernante tiene mucho miedo al despertar de la conciencia de los nuevos grupos sociales, le tiene pánico a la libertad de los hombres” Y es evidente, si las personas poco a poco empezaran a reflexionar sobre el papel de los medios de comunicación en México, entonces todas las demandas sociales las canalizarían en esos espacios, acciones, que a los dueños de ésos emporios no les convendría, ya que lo que recibirían en publicidad no sería igual, ya que nadie se querría anunciar en programas de demandas sociales. Y claro, lo que quieren hacer es proteger el negocio lo más que se pueda.
Y a todo esto ¿dónde queda la televisión pública?, olvidada y en lo más recóndito de la gama de opciones televisivas. ¿por qué no hay mejores programas en la televisión pública? O al menos que puedan ser más novedosos para atraer la atención de los jóvenes y niños.
El estado debe tomar medidas pertinentes para la consolidación de éstas televisoras (las públicas) y la pronta reglamentación y control de las privadas, para así poder tener un país libre de ignorancia.
Para comentarios y sugerencias: claudia_athena77@hotmail.com

















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