MI FAMILIA Y LA MUERTE

Claudia García Cortina
tercer semestre comunicación
UNIVERSIDAD VALLADOLID
¿Qué es la muerte?...Para algunos es el descanso eterno, para otros representa todo un culto, pero para mi familia, la muerte significa la transición hacia la otra vida. Todos tienen una visión particular de la misma, pero al menos concuerdan en eso. Ellos creen y están totalmente convencidos de que después de la muerte hay otra vida, que tú existencia no termina allí, en un ataúd repleto de gusanos, sino que debe de haber algo más, algo que al menos te pueda dar tranquilidad en el presente de que tu herencia, no sólo la continuarán tus hijos sino tú mismo, quizás en otro cuerpo, en otro tiempo y obviamente en otra vida. Eso es lo que representa para mi padre que no puede concebir la idea de que después de eso no hay nada.
Para mi abuelita, es muy significativo. Ella siempre ha estado ligada a la muerte. Esto es porque la mayoría de las personas que más ha querido ya están muertas, sus padres, sus hermanos, incluso sus hijos. Y lo más importante, es que tiene un don para ver las almas perdidas (y no me refiero al programa de televisión), ha tenido muchas experiencias que me ha contado al respecto, “las veo desde que era pequeña” no con mucha frecuencia, pero afirma que son reales. Cuando llega el 2 de noviembre es todo un acontecimiento, desde niña recuerdo que siempre es el mismo ritual, poner el altar, los dulces, la fruta, el incienso que según es para mostrarles el camino a los espíritus, y lo mejor de todo es la comida: que van desde los tamales, hasta la calabaza en dulce, el arroz con leche, el pan recién horneado y calientito, el chocolate o como ella le suele llamar “chole” porque es una mezcla complicada de cacao con no sé que tanta cosa pero que al final de toda esa revoltura sabe delicioso; y como olvidar el mole, y más si es poblana. Elaborar el mole para esa fecha es todo un relajo porque lleva muchos condimentos, y lo más extraño es que todavía ni lo terminan de hacer y ya huele hasta media cuadra.
No puedo negar mi absoluto escepticismo, incluso en esas fechas, pero me fascinan esos días porque la paso con mi familia, convivo con personas que no suelo ver muy seguido y debo admitir que muy en el fondo, aunque sea por una milésima de segundo he llegado a pensar, en el momento que le ayudo a mi abue a expandir el incienso, que mientras lo hacemos, realmente no estamos solas.
Para mi sobrina la concepción de la muerte es muy elaborada y estereotipada, dice que es un señor que viene por ti vestido de negro. ¡Maldita televisión, le ha quitado la imaginación!
Para mí, la muerte no tiene un significado trascendental ni nada por el estilo, es más lógica que cualquier otra cosa, más seguro que cualquier otro acontecimiento, ya que no sabemos que va a ser de nosotros mañana pero lo único que sí sabemos es que algún día vamos a morir. No hay más allá, ni tampoco me asusta pensar en ello. Solo lo que viviste viviste y lo que no ya te jodiste, así de fácil. Pero de todas formas, y lo mejor de todo, es que teniendo puntos de vista distintos entre la familia, lo más importante y es en lo que todos coincidimos, es lo que te llevas en el corazón…las alegrías, las tristezas, las decepciones, los amores y sobretodo la certeza, de que dejaste una huella en este largo trayecto al cual le llamamos”vida”.
¿Qué es la muerte?...Para algunos es el descanso eterno, para otros representa todo un culto, pero para mi familia, la muerte significa la transición hacia la otra vida. Todos tienen una visión particular de la misma, pero al menos concuerdan en eso. Ellos creen y están totalmente convencidos de que después de la muerte hay otra vida, que tú existencia no termina allí, en un ataúd repleto de gusanos, sino que debe de haber algo más, algo que al menos te pueda dar tranquilidad en el presente de que tu herencia, no sólo la continuarán tus hijos sino tú mismo, quizás en otro cuerpo, en otro tiempo y obviamente en otra vida. Eso es lo que representa para mi padre que no puede concebir la idea de que después de eso no hay nada.
Para mi abuelita, es muy significativo. Ella siempre ha estado ligada a la muerte. Esto es porque la mayoría de las personas que más ha querido ya están muertas, sus padres, sus hermanos, incluso sus hijos. Y lo más importante, es que tiene un don para ver las almas perdidas (y no me refiero al programa de televisión), ha tenido muchas experiencias que me ha contado al respecto, “las veo desde que era pequeña” no con mucha frecuencia, pero afirma que son reales. Cuando llega el 2 de noviembre es todo un acontecimiento, desde niña recuerdo que siempre es el mismo ritual, poner el altar, los dulces, la fruta, el incienso que según es para mostrarles el camino a los espíritus, y lo mejor de todo es la comida: que van desde los tamales, hasta la calabaza en dulce, el arroz con leche, el pan recién horneado y calientito, el chocolate o como ella le suele llamar “chole” porque es una mezcla complicada de cacao con no sé que tanta cosa pero que al final de toda esa revoltura sabe delicioso; y como olvidar el mole, y más si es poblana. Elaborar el mole para esa fecha es todo un relajo porque lleva muchos condimentos, y lo más extraño es que todavía ni lo terminan de hacer y ya huele hasta media cuadra.
No puedo negar mi absoluto escepticismo, incluso en esas fechas, pero me fascinan esos días porque la paso con mi familia, convivo con personas que no suelo ver muy seguido y debo admitir que muy en el fondo, aunque sea por una milésima de segundo he llegado a pensar, en el momento que le ayudo a mi abue a expandir el incienso, que mientras lo hacemos, realmente no estamos solas.
Para mi sobrina la concepción de la muerte es muy elaborada y estereotipada, dice que es un señor que viene por ti vestido de negro. ¡Maldita televisión, le ha quitado la imaginación!
Para mí, la muerte no tiene un significado trascendental ni nada por el estilo, es más lógica que cualquier otra cosa, más seguro que cualquier otro acontecimiento, ya que no sabemos que va a ser de nosotros mañana pero lo único que sí sabemos es que algún día vamos a morir. No hay más allá, ni tampoco me asusta pensar en ello. Solo lo que viviste viviste y lo que no ya te jodiste, así de fácil. Pero de todas formas, y lo mejor de todo, es que teniendo puntos de vista distintos entre la familia, lo más importante y es en lo que todos coincidimos, es lo que te llevas en el corazón…las alegrías, las tristezas, las decepciones, los amores y sobretodo la certeza, de que dejaste una huella en este largo trayecto al cual le llamamos”vida”.

















1 Comments:
realmente me parece una buena perspectiva que actaca por sobre todas las cosas a la television y los estereotipos que esta crea en los espectadores, y me agrado el hecho de que preguntara en su circulo familiar para obtener una buena respuesta y expander mas el campo de trabajo. . . escibes muy bien siguelo asiendo nrecuerda que creo en ti
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