A todos los colaboradores y colegas, no olviden escribir y seguir apoyando este espacio recuerden que es un taller y la experiencia no se forma únicamente en el aula de clase. ¡Aún en vacaciones!, espero sus colaboraciones. ¡saludos!...

NO OLVIDES QUE ESTE LUGAR NO ES SOLO UN DUCTO DE EXPRESIÓN, SON TUS PRIMERAS PUBLICACIONES Y TUS PRIMEROS INTENTOS DE ENTRAR AL DIFICIL MUNDO DE LA COMUNICACIÓN.
A todos los colaboradores y colegas, no olviden escribir y seguir apoyando este espacio recuerden que es un taller y la experiencia no se forma únicamente en el aula de clase. ¡Aún en vacaciones!, espero sus colaboraciones. ¡saludos!...
Por David Landa Rebolledo
No sé ustedes, pero yo, siempre me he puesto a pensar en algunas cosas sin importancia por ejemplo acerca de las caricaturas y los programas de televisión que vemos.
Nunca falta entre tus conocidos, alguien que se parezca demasiado a uno de tus personajes favoritos, ya sea por su apariencia física, o por su forma de comportarse.
Yo me pregunto, ¿en qué se basan los creadores de las caricaturas para realizar a sus personajes animados que se parecen tanto a nuestros conocidos? ¿Será que ellos se basan también en sus conocidos para crearlos?
Así sean los seres más extraños sobre el mundo de las caricaturas, pero tienen su gran parentesco con la realidad.
Nunca falta, tal vez en tu propio salón de clases el típico Shaggy (yo he conocido a muchos con sus mismas características físicas), la típica Oliva, esposa de Popeye, la chava delgadita y morenita. Los personajes ficticios de películas suelen ser más común que tengan parecido, ya que ahí son las personas las que les dan vida a esos personajes, como el mismísimo Thomgluss de las crónicas de Narnia que ronda por la Valladolid. Siempre hay un Bugs Bunny, aquél que ya sea por las orejas, o por los dientes, pero tampoco falta, ni el pájaro loco que últimamente se ha vuelto muy famoso en algún sitio como mi salón de clases.
Los personajes de televisión también tienen su gran influencia, como ignorar a Sammy cuando lo tenemos presente en todos lados, el mismísimo Furcio. Sin dejar de lado a Goofy y a Elmer. La forma de hablar del querido gato Silvestre hace presencia en muchos.
El punto es...la creación de los personajes ficticios es meramente basada en los compañeros o conocidos de dichos creadores, o es pura coincidencia con la realidad.
¿En verdad estás tan sola? Creo que no. Una vez te han dejado abandonada con el corazón destrozado y los ojos llorosos; con un te amo pronunciado y un retoño en tu regazo; tal vez con el placer de algunos momentos que jamás se borrarán. Con los recuerdos de que alguien en un tiempo no muy lejano hizo tu cuerpo temblar. Dime ¿en verdad has olvidado todo? Esos momentos nunca se olvidan se tienen siempre presentes. El olor de la persona que alguna vez te amó, las sensaciones que provocaba en ti cuando te tocaba, cuando te amaba, cuando estremecía tu cuerpo, los momentos de felicidad y tristeza.
El tiempo ha pasado, nadie sabe lo que en verdad has sufrido, excepto tú porque lo estás viviendo, porque lo has llorado.
No hay mal que por bien no venga o al menos eso creo.
Tu mirada refleja tristeza pero también alegría, ilusión, esperanza, cariño y amor. Esa mirada soñadora que anhela algún día poder estar tranquila y satisfecha, que la vida le haga justicia.
En tu rostro dibujas una sonrisa que contagia a los demás, tiendes la mano a quien lo necesita sin importar de donde venga.
Cariñosa, fuerte, amable (demasiado yo diría), recuerda que no es muy bueno ser tan generoso porque pueden darte una mano para “ayudarte” y con la otra te dan una puñalada por la espalda.
Tu perseverancia te ha llevado a ser lo que eres… una gran mujer, tal vez ejemplo para muchos y un gran tesoro para otros pocos que sabemos valorarte.
A pesar de que no te conozco perfectamente eres importante para mí, sé que lo eres para tu familia y para la mía.
Sigue guardando en tu corazón grandes tesoros como la generosidad y la nobleza; la entrega y la pasión; la humildad y sencillez. Y todo el amor que entregaste a esa persona que alguna vez amaste, no lo desperdicies y dáselo a quien más lo necesita, a ese ángel que Dios te ha regalado, a ese retoño que brotó de tu vientre, a ese ser que forma parte de ti, a ese gran tesoro que es tu hijo. Dale ternura y que tus brazos lo cobijen.