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UNIVERSITARIOS DE XALAPA

NO OLVIDES QUE ESTE LUGAR NO ES SOLO UN DUCTO DE EXPRESIÓN, SON TUS PRIMERAS PUBLICACIONES Y TUS PRIMEROS INTENTOS DE ENTRAR AL DIFICIL MUNDO DE LA COMUNICACIÓN.

8 de noviembre de 2006


Nombre: Claudia García Cortina
Materia: Taller de redacción

LA MENTIRA



¿Quién no ha mentido? Todos alguna vez desde niños hemos mentido sobre algo, desde lo mas simple como “hoy no puedo ir a la escuela porque me siento mal”; a cosas más complejas como “no es que me expulsaron porque en esa escuela no me querían”. Las mentiras son propias del ser humano, forman parte de su naturaleza dependiendo cual sea. Algunos les llaman piadosas, otros blancas, porque generalmente no le hacen daño a nadie, pero finalmente son para recibir un beneficio personal.


Pero, hasta dónde realmente mentir es una necesidad. Cuándo dejamos de ser cosas insignificantes y cuándo empiezan afectar a los demás. ¿Por qué mentimos? Antes de mentirle a la otra persona, ya nos lo estamos haciendo a nosotros.


Puede que después de todo no sean tan malas, así como están las cosas y las situaciones tan apremiantes, lo mejor que uno puede hacer es mentirse a sí mismo para salir adelante. Pretender que vivimos en un mundo mejor, que algún día México saldrá de la mediocridad, pensar que en un futuro cercano no habrá distinciones entre las clases sociales que sólo hacen la brecha más grande entre las personas, que la institución educativa donde me encuentro es buena, etc. Si no pudiera tener está clase de pensamientos de vez en cuando, no se como mi vida podría continuar. Lo malo es que llega un momento en, o te crees tus mentiras o la realidad te golpea de un madrazo. Malo si te ocurren las dos, ya que gracias a la primera existe gente popular en el mundo, y gracias a la segunda existen locos desadaptados.


Así que mentir no es malo, siempre y cuando lo hagamos con moderación y no lastimemos a nadie, y si se puede es mejor no hacerlo porque cuando pase el tiempo nos daremos cuenta que ni era tan importante, ya que las mentiras te acorralan y la verdad siempre te va a liberar.


Nombre: Claudia García Cortina
Materia: Taller de redacción III



No importa la cantidad, sino la calidad


Día a día vienen a mi pequeño cerebro innumerables pensamientos, pero uno de los que me causa mayor preocupación, sin duda, es la vejez. A mis 21 años de edad sólo he conocido la niñez, pubertad, adolescencia y ahora la juventud; pero el solo hecho de pensar en ser una persona mayor no me llena exactamente de alegría.

Tratamos de vivir al máximo y valiéndonos de nuestros medios conseguir lo que queremos. Somos ambiciosos, y tenemos la inteligencia, fuerza y vitalidad para pelear por nuestros ideales. Tampoco nos gusta depender de nadie, supongo que de ahí se derivan mis miedos más racionales.

Efectivamente, nadie quiere ser una carga para su propia familia, pero seamos sinceros porque cuando lleguemos a ser mayores lo seremos. La fuerza que había en nosotros ya no existirá más, tampoco la vitalidad; y si ya de por si para algunos siendo jóvenes es muy difícil vivir, para un anciano lo debe ser mas.

Cada persona envejece de diferente forma, algunos lo hacen pero no toman conciencia del paso del tiempo y se siguen comportando como jóvenes, otros aceptan su edad y no les queda otra mas que resignarse y disfrutar de la vida, también hay algunos que de plano se les safa no solo uno sino varios tornillos, pero no puede faltar, el que todo mundo quiere ser: el que envejece con estilo, con sabiduría, con conocimiento de causa de que todo lo que viviste si bien no tuvo una razón de ser al menos te dejó una enseñanza que le puedes transmitir a tus hijos y nietos ya que no es lo mismo ser viejo a ser anciano.

El viejo es una persona que aunque es mayor, no aprendió nada de la vida mas que las cosas banales de ella, sin embargo el anciano, es el que nos puede dar consejos, el que puede contarnos sus experiencias y al mismo tiempo enriquecer nuestra vida, a través de contextos y paisajes de la historia que sólo él puede guardar y desempolvar cada vez que la situación lo amerite.

Así que lo que cuenta no es cuanto vives, sino como lo vives.

Nombre: Claudia García Cortina
Materia: Taller de redacción III


El futuro


¿Quién soy? ¿Hacia dónde voy? ¿Por qué estoy aquí? Son preguntas existencialistas que solo con el paso del tiempo descubrimos. Tal vez el propósito de nuestra existencia sea el darle respuestas a esas preguntas.

Dicen que el tiempo es sabio, y quienes lo dicen están en lo correcto ya que solo él puede lograr que se curen las heridas, no sólo físicas sino del alma.

Desde que somos niños lo que más ansiamos es crecer y hacer de nuestra vida lo que la mayoría de la gente nos ha enseñado que es lo correcto querer y anhelar. Pero cuando creces, de pronto te das cuenta que no todo es como creías, que las cosas, las situaciones, y todo toma otro color, otro contexto, otro significado, y es entonces cuando empiezas a preocuparte por cosas que antes no te importaban como lo es el futuro.

Muchos le temen, otros lo esperan optimistas, pero la gran mayoría da por hecho que tiene un futuro. Afirman que habrá un mañana. Que de pronto van a despertar y todo va a seguir siendo igual. Sin embargo, nadie sabe lo que va a pasar al rato, dentro de una semana o un mes. Tratamos de ser coherentes y de vivir nuestras vidas sin preocupaciones más que encontrar la felicidad. Entonces ¿qué es lo que realmente vale la pena? ¿vivir hoy? O ¿preocuparse por el mañana?

Hay personas que se jactan de decir que pueden predecir el futuro, de acuerdo a ciertas “artes adivinatorias”, la pregunta es: si así fuera ¿querríamos saberlo? Y si lo sabemos, ¿serviría de algo? De cualquier forma el conocer los acontecimientos del mañana solo contribuiría a aferrarnos a lo que tenemos ahora: la familia, los amigos, el amor; probablemente provocaría en nosotros el redespertar de nuestros sentidos, ya que cada vez que camináramos por la calle, seguros de la aproximación de la muerte, le tomaríamos más sentido a la vida, veríamos el cielo más azul, las hojas de los árboles más verdes, el viento en nuestro rostro más fresco que nunca, etc. Si podemos disfrutar de ésas cosas en el presente, entonces: ¿por qué preocuparnos por el futuro?