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UNIVERSITARIOS DE XALAPA

NO OLVIDES QUE ESTE LUGAR NO ES SOLO UN DUCTO DE EXPRESIÓN, SON TUS PRIMERAS PUBLICACIONES Y TUS PRIMEROS INTENTOS DE ENTRAR AL DIFICIL MUNDO DE LA COMUNICACIÓN.

16 de noviembre de 2006


EL LOCO DE MEGALO

Todo comienza en el pueblo de Megalo en Inglaterra. Aquí existía un hombre llamado Jerry que vivía solo ya desde hace como 4 meses. La gente decía que estaba loco porque hacía cosas extrañas. Jerry era un hombre de aproximadamente 26 años cuando su esposa y su hija murieron y él quedó al mando de esa casa. Ya no trabajaba, no salía a la calle y todo el tiempo estaba en la casa, según la gente para esperar a que su hija y su esposa regresaran del viaje al que las había mandado. Eso era lo que siempre contestaba cuando alguien se armaba de valor y se acercaba a él para darle un poco de apoyo.
Los vecinos trataban por todos los medios de ayudarlo, ya habían traído a médicos para tratar de hacerlo razonar, pero nada servía, él no quería curarse.
Un día, cerca de las once de la noche, una vecina escuchó gritos en la casa de Jerry y se asustó. Esta mujer tenía una bebé y no quería que se despertara por los gritos que el hombre tenía. Pero ella no fue la única en escuchar, sino toda la gente del pueblo, y rápidamente acudieron a ver lo que sucedía. Un hombre entró a la casa y vio que Jerry estaba golpeándose la cara. Su hijo estaba ahí adentro llorando. El hombre, sacó a su hijo rápidamente y éste les dijo a todo que Jerry lo quería matar. Entonces todos comenzaron a preocuparse porque podría ser una amenaza para todos.
Al día siguiente, todos los vecinos propusieron matar al hombre y le prendieron fuego a la casa con él adentro. El hombre murió y la gente pensó que de esa forma podían tener tranquilidad tanto como para los niños, como para ellos.
Días después, la vecina de la bebé descubrió que ésta ya no estaba en su cuna. Y entre tanto buscarla y buscarla, se trastornó. Jamás la encontraron y a la mujer la tuvieron que encerrar.
Una noche, al padre del niño que Jerry quería matar le sucedió una tragedia, primero porque creyó haber visto al muerto, a Jerry. Iba en su automóvil saliendo del pueblo y un hombre se le atravesó. Al principio se espantó porque lo reconoció y dijo que era Jerry, pero como no podía ser, ya que estaba muerto, decidió salir del auto. Su reloj marcaba las diez de la noche con 56 minutos. Al no ver a nadie en la carretera y mucho menos junto a su automóvil decidió subirse de nuevo y al hacerlo se percató de que ya no tenía gasolina. Necesitaba llegar a una gasolinera para cargar, pero sabía que la más cercana estaba regresándose 2 Km. al pueblo. Sabía que no llegaría, pero se arriesgó. A lo largo del camino se dio cuenta de que el tanque de gasolina se iba llenando cada vez más, lo cual lo dejó muy sorprendido, hasta que llegó a la entrada del pueblo, donde tenía enfrente la gasolinera. Eran ya las once de la noche. De repente volvió a ver a Jerry en frente y para no atropellarlo quiso esquivarlo, pero perdió el control del automóvil y chocó contra los tanques de gasolina, lo cual provocó una enorme explosión que terminó con todo el pueblo. Todos murieron de la misma forma y a la misma hora que Jerry. Él mismo regresó a cobrar venganza, porque nunca quiso hacerle daño a nadie, su locura lo hacía hacer cosas extrañas, y en aquélla ocasión en la que llevó al niño a su casa no era para matarlo, ya que los niños le recordaban a su hija y no se atrevería a matarlos.
El pueblo pudo reconstruirse, aunque tardó bastantes años, ya que era pequeño y no había muchos habitantes. Fue poblado de nuevo.
Jade, una mujer joven y hermosa, era la vecina más nueva de todos y quería conocer a sus vecinos. Así que tocó en la primera casa. Un hombre salió y la invitó a pasar. La mujer se sorprendió de que la casa estuviera tan antigua por dentro, ya que por fuera estaba recién construida, o al menos así parecía. Además el pueblo era nuevo, aunque conocía la historia como fue destruido y reconstruido, sabía que ninguna casa quedó invicta de aquél incendio. El hombre se presentó: “mucho gusto señorita, mi nombre es Jerry”, le dijo. La mujer sintió una sensación bastante extraña al estar frente a ese hombre y salió corriendo. La gente la observaba correr, pensaban que estaba loca, ya que aparte de correr como tal, gritaba. El hombre la observó irse y solamente pudo dibujar una sonrisa en su rostro.




David Landa Rebolledo